Hecho por quien tiene que usarlo
StayOnCase nació dentro de Moncayo & Almeida Abogados, un estudio jurídico ecuatoriano en ejercicio, porque ninguno de los sistemas disponibles entendía cómo se litiga aquí.
Los programas de gestión que existen en el mercado están pensados para otras jurisdicciones. No saben qué es un término del COGEP, no reconocen el formato de un número de causa del SATJE, no distinguen una judicatura de otra y no tienen idea de qué es un casillero judicial. Se pueden adaptar, pero adaptar significa que el estudio termina trabajando como le sirve al programa.
La primera versión de StayOnCase se escribió para resolver un problema concreto: una cartera de más de doscientos juicios de insolvencia en los que era imposible saber, de un vistazo, cuáles seguían bajo impulso del estudio y cuáles ya solo seguían abiertos en el juzgado. De ahí salió la distinción entre el estado judicial de la causa y el estado del patrocinio, que hoy es una de las ideas centrales del sistema.
Cada función del sistema existe porque alguien la necesitó un martes por la tarde. Las alertas de abandono, porque el artículo 245 del COGEP no perdona. La verificación de conflictos, porque la pregunta importante no es si esa persona ya es cliente, sino si es la contraparte en otro caso del estudio. Las plantillas de escritos, porque volver a escribir el mismo encabezado cincuenta veces es cómo se cometen los errores.
Moncayo & Almeida sigue siendo el primer usuario de StayOnCase y lo usa todos los días para llevar sus propios expedientes. Lo que no funciona, se nota enseguida.